Aire, fiel mensajero de tormenta,
haz cantar a las flores que de mi florecen
y entre flores, tu me encuentras.
Libre, pura, irreducible,
desnudez invencible.
Así crezco y me muesto a tu mundo
desatando torrentes de color tras el diluvio
desterrando el gris de los sueños,
dejando tras de mi amargo sabor a esperanza...
En el futuro, en las palabras,
en la fuerza de este Nirvana.
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