jueves, 22 de diciembre de 2011

Dame tu libertad.

La quiero para soltarla, solamente. No tengo cárcel para ti en mi ser.

viernes, 11 de noviembre de 2011

El Principito.

Odio las despedidas.
Como una roca, me abro cuando me rompen y es algo que siempre me ha resultado muy difícil, sacar los sentimientos, explicarlos y esperar a recoger las semillas de sus efectos; suerte que hacíamos un gran equipo y contigo nunca me hizo falta tener que explicar nada dos veces.

Recorríamos (y lo seguimos haciendo) un camino juntos, chapoteando en los charcos de las circunstancias y riendo de forma sincronizada. ¿Recuerdas cuando buscaba escalones para situarme a tu altura y así poder...?

Y ahora aunque en diferente contexto, seguimos respirando el mismo aire, y juntos, formamos un único pulmón. Pero tu del Norte, yo del Sur; el instinto, el estómago o el corazón nos pedían universos paralelos y tu pronto te embarcarás en una nave espacial, muy lejos de aquí, siguiendo una estrella. Es lo que necesitas, ahora luces de colores y rayos de sol, y te veo como un gigante, sonriente y verde, y hermoso e inteligente; eres como un sueño y ella, tu estrella, es culpable de ello, culpable de tu felicidad, de la mía, porque lo tuyo es lo mio.
En realidad no es una nave espacial , es un avión pero sé que en el pecho te sentiré a años luz de mi.

Eres como "El Principito" de expedición, siempre vuelve a cuidar a su rosa.

Sabes que odio las despedidas, prefiero el papel en blanco sin condicionantes ni colorantes, aunque espero que tú al igual que "El Principito" volvía a cuidar su planeta, sepas que siempre habrá en mi un imperio de rosas por las que espero que vuelvas...

martes, 4 de octubre de 2011

Soledad que te pegas a mi alma.

en la dulce soledad de este campo de otoño.
No hay momentos de sosiego.
Rebeldía pura de amores sin amores.
Ilusiones puras y puros conformismos
intentando levantar el espíritu nostálgico
de querer estar contigo y nunca estarlo.

jueves, 26 de mayo de 2011

Su esperanto.

Cuando comencé a salir con él meses atrás, tenía miedo, mucho miedo de que fuera como la primera vez, de que salieran a relucir aspectos que tiraron ya la relación por el retrete. Y estaba a la vez que emocionada, triste, porque fueron muchas cosas las que dejé atrás, y ello me supuso alejarme de la persona que había permanecido a mi lado entonces. Mientras más me acercaba a él, más le perdía, pero así son las cosas.

El otro día alguien me llamó como solía hacerlo él, y no me gustó, aquello era suyo y lo guardé en mi baúl de recuerdos. Aquello era nuestro.

Afortunadamente, las cosas van muy bien con Toni, pero no hay día que no me acuerde de él, pequeños detalles que indican que le llevo en el corazón. Fue mi compañero, mi apoyo, reímos muchas veces, lloramos otras tantas, conocía mis temores…Esos temores que hacen que de pronto un día soleado se vuelva gris, que mis manos tiemblen y que yo no haga otra cosa que llorar y meterme asustada en la cama. Los que hoy, vuelven.

Era mi amigo. Y le echo de menos. En días como hoy, me gustaría un abrazo suyo. De los de "todo está bien".




Esto escrito, no hablaba de él, no de mi él, si no de el él de otra persona, la cual describe sin conocerme mis pensamientos mejor que yo.

Qué tendrá el amor, que apesar de ser el gran desconocido, nos hace a todos amar como un mismo ser.

Poema del Renunciamiento.

Pasaras por mi vida sin saber que pasaste.
Pasaras en silencio por mi amor, y al pasar,
fingire una sonrisa, como un dulce contraste
del dolor de quererte ... y jamas lo sabrás.

Soñare con el nacar virginal de tu frente;
soñare con tus ojos de esmeraldas de mar;
soñare con tus labios desesperadamente;
soñare con tus besos ... y jamás lo sabrás.

Quizas pases con otro que te diga al oido
esas frases que nadie como yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amare más que nunca ... y jamás lo sabrás.

Yo te amare en silencio, como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar;
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos ... y jamás lo sabrás.

Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,
-- el tormento infinito que te debo ocultar --
te diré sonriente: "No es nada ... ha sido el viento".
Me enjugaré la lágrima ... ¡y jamás lo sabrás!



Jose Angel Buesa

lunes, 21 de marzo de 2011

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Cuando pesan tanto las alas cada escalón es un triunfo inacabado.

Lunes y despedidas.

Tú en mí

sé que existes porque te he inventado, y
no lo niego, es un riesgo que asumo.

Vivo esta vida entre tus manos porque tengo
una certeza muy confusa: puedes llegar a suceder.

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Y a veces no hay riesgo ni fuga, y no hay disparos,
y sin embargo dejamos heridas
detrás de palabras como olvido, perdón o amor.

Debe ser la forma exacta de tu risa.
Puede ser el acorde en el que tú me miras.


Cuando vuelvo sola a casa y de noche,
ni temo al frío ni temo a esas ganas enormes
de abrazarte: sólo porque sé que no podré hacerlo.

Otras noches -muchas- siento un tremendo miedo a vivirte.

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Como si en el reverso de tus ojos ya no existiera retina
busco encontrar mi pasado y no verte,
busco pensar un futuro y que nunca más me encuentres.

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Odio el miedo de que nunca llegues.

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Y piso el nombre que busco con unos pies ya cansados
de cruzarse el uno con el otro, toda una vida,
sin dejar más huella que tu sonrisa.
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Tu sonrisa que no es poco, y que puede que
cuando ya no tenga nada, simplemente,
sea todo aquello que desee de ti en mí.

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Porque a mí los lunes y las despedidas
siempre se me dieron muy mal,
y últimamente no hago más que irme.