Dejemos que la timidez no llegue a nuestros cuerpos y desnudemos nuestras almas a la luz de la luna.
Dejemos que la sal entre en contacto con nuestra piel y notemos su sabor salado inyectado en vena.
Impidamos el miedo, fomentemos la unión.
Dejémonos de máscaras, dejemos los cuentos. Esta noche es la noche.
Esta noche es de lxs dos.
...Que se ahoguen hoy los silencios. Mi lengua tiene mucho camino que recorrer[te]
Salón de baile para las ideas, las palabras, los sueños...las brisas de esperanza. Mi voz como mi mejor arma.
viernes, 3 de abril de 2009
Carta a un padre
Bajo la tibia penumbra de la luna de Abril, no pienso más que en los calidos rallos de luz que acariciarán mañana mi rostro en tu nombre. Se colarán entre las ranuras de mi persiana entretejiendo aquel sutil “Buenos días” que nos hace vivir con tu fuerza.
Y por más que unas palabras no consigan solucionar el mundo, nos hace sentirnos con capacidades de llegar a rozar el cielo. Nos da la falsa ilusión de que, por ejemplo, esta carta pueda un día llegar a su destinatario. Esta es la magia de las palabras, son capaces de cultivar esperanza en terrenos ya muy áridos. De un modo inútil e infantil me siento con necesidades de preguntarte ¿Qué tal todo por allí? ¿Cómo es y que se siente? ¿Nos echas de menos? Aquí a ti si.
No hay mañana en la que no se recuerden tus enfados, lo eternas que se hacían las noches hasta que todos en pijama acudíamos a tu encuentro en la estación. Ese era el momento más alegre del día, cuando bajabas con tu sonrisa y nosotros, pequeños e inocentes nos escondíamos bajo los sillones del coche para darte una sorpresa tras la típica mentirijilla de mamá en la que te aseguraba que no teníamos interés en verte. Nunca creías esas palabras, y ahí se hallaba la gracia del juego. Nunca dejamos de interesarnos. Siempre nos encontrábamos escondidos bajo aquellos sillones.
Ya no hay viajes en pijama hacía la estación, ni largas siestas de domingo, ni aquellas noches de madrugada en la que bajaba preocupada al no verte dormir y te encontraba con tu cigarrillo en mano, fluyendo entre el humo y los números, era tan pequeña…adoraba a mi padre por que era el más listo de todos y de mayor, quería ser como él.
Tristemente el tiempo pasa y vamos siendo mayores, nos hacemos fuertes y cambiamos, y aunque ya no sea tan niña, yo te recuerdo como tal. Como la niña a la que sentabas en tus rodillas y a la que pedías que te diera un beso. Por ser tan testarudo te contagié la varicela. Aun me acuerdo de las tardes de verano mientras te rociábamos con polvos de talco para el picor. Que hombre tan cabezota y amable. Siempre fuiste de todos.
Las cosas funcionan al ritmo que el tiempo nos dicta, por que aunque sin ti, la vida avanza para todos y no tiene clemencia. Cuatro años han pasado ya, se dice rápido, pero yo soy ya una mujercita y a los pequeños, tan iguales y a la vez diferentes no dejan de quedárseles chicos los zapatos...
Mamá tan dispersa y risueña como siempre, navega en el mundo con más entusiasmo y maña que nadie. Todos nos sorprendimos, pero yo siempre supe que ella era capaz de todo. Brilla con luz propia.
Por desgracia las horas avanzan y el sueño me vence, mañana me espera un largo dia. El sol volverá a mi cama una vez más, fuerte y majestuoso...aunque jamás volvió a lucir tan esplendoroso como el día en que marchaste con él, aquella mañana rugió ávido de luces de colores que formaban ilusiones y esperanzas de todo el mundo, almas camino del cielo para reunirse con la luna que ahora me acompaña. Dulce viaje… ¿Quien no iba a entenderlo? Todos caemos en el vicio alguna vez, y ¿quien no soñó nunca con verse entre las estrellas?
Remite. Tu hija.
Y por más que unas palabras no consigan solucionar el mundo, nos hace sentirnos con capacidades de llegar a rozar el cielo. Nos da la falsa ilusión de que, por ejemplo, esta carta pueda un día llegar a su destinatario. Esta es la magia de las palabras, son capaces de cultivar esperanza en terrenos ya muy áridos. De un modo inútil e infantil me siento con necesidades de preguntarte ¿Qué tal todo por allí? ¿Cómo es y que se siente? ¿Nos echas de menos? Aquí a ti si.
No hay mañana en la que no se recuerden tus enfados, lo eternas que se hacían las noches hasta que todos en pijama acudíamos a tu encuentro en la estación. Ese era el momento más alegre del día, cuando bajabas con tu sonrisa y nosotros, pequeños e inocentes nos escondíamos bajo los sillones del coche para darte una sorpresa tras la típica mentirijilla de mamá en la que te aseguraba que no teníamos interés en verte. Nunca creías esas palabras, y ahí se hallaba la gracia del juego. Nunca dejamos de interesarnos. Siempre nos encontrábamos escondidos bajo aquellos sillones.
Ya no hay viajes en pijama hacía la estación, ni largas siestas de domingo, ni aquellas noches de madrugada en la que bajaba preocupada al no verte dormir y te encontraba con tu cigarrillo en mano, fluyendo entre el humo y los números, era tan pequeña…adoraba a mi padre por que era el más listo de todos y de mayor, quería ser como él.
Tristemente el tiempo pasa y vamos siendo mayores, nos hacemos fuertes y cambiamos, y aunque ya no sea tan niña, yo te recuerdo como tal. Como la niña a la que sentabas en tus rodillas y a la que pedías que te diera un beso. Por ser tan testarudo te contagié la varicela. Aun me acuerdo de las tardes de verano mientras te rociábamos con polvos de talco para el picor. Que hombre tan cabezota y amable. Siempre fuiste de todos.
Las cosas funcionan al ritmo que el tiempo nos dicta, por que aunque sin ti, la vida avanza para todos y no tiene clemencia. Cuatro años han pasado ya, se dice rápido, pero yo soy ya una mujercita y a los pequeños, tan iguales y a la vez diferentes no dejan de quedárseles chicos los zapatos...
Mamá tan dispersa y risueña como siempre, navega en el mundo con más entusiasmo y maña que nadie. Todos nos sorprendimos, pero yo siempre supe que ella era capaz de todo. Brilla con luz propia.
Por desgracia las horas avanzan y el sueño me vence, mañana me espera un largo dia. El sol volverá a mi cama una vez más, fuerte y majestuoso...aunque jamás volvió a lucir tan esplendoroso como el día en que marchaste con él, aquella mañana rugió ávido de luces de colores que formaban ilusiones y esperanzas de todo el mundo, almas camino del cielo para reunirse con la luna que ahora me acompaña. Dulce viaje… ¿Quien no iba a entenderlo? Todos caemos en el vicio alguna vez, y ¿quien no soñó nunca con verse entre las estrellas?
Te quiero.
Remite. Tu hija.
miércoles, 1 de abril de 2009
Fuerza
Fuerza es la conexión entre mi razón y vuestras mentes.
Chispazo de complicidad en nuestras miradas...
Dibujamos siluetas de vapor en un mundo de extraños,
lanzamos llamadas de esperanza en carcajadas desesperadas.
Fuerza está en la necesidad del sabor de las palabras
rasgando las emociones que terminan en tu garganta,
en las vibraciones de sabores, en la intensidad de los colores,
carreras de escalofrios, fuerza latente camino hacía mi espalda.
Chispazo de complicidad en nuestras miradas...
Dibujamos siluetas de vapor en un mundo de extraños,
lanzamos llamadas de esperanza en carcajadas desesperadas.
Fuerza está en la necesidad del sabor de las palabras
rasgando las emociones que terminan en tu garganta,
en las vibraciones de sabores, en la intensidad de los colores,
carreras de escalofrios, fuerza latente camino hacía mi espalda.
Sonríe.me
La sonrisa, respuesta a todas tus preguntas, cura para tus dolores, paz para tus sentidos, el calor en tu cama...correría, despacito, hasta la sonrisa, aquella sonrisa, que me descongele el corazón.
Siempre hay una sonrisa para cada mueca de soledad, quien aun no la ha encontrado, no sabe que opinar...las personas sin sonrisas, como tu y yo, sobrevivimos en ironias y chutes de conformismo, nos drogamos de recuerdos, saltamos, reímos, nos hacemos los serios sin llorar las esquinas por las que no está, las; las personas como ellos, lloran. Quieres ser un llorica? Yo no, tras la noche, larga y fría entre risas y carreras, quizás encontremos una sonrisa...
Pero no pierdas la esperanza, no seas como ellos, tu serás como yo, tu sonreirás aunque nadie sonria por ti...si nadie grita por ti, tu no dejes de gritar, tu no dejes de vivir si nadie lo hace por ti...vive por ti, pero NUNCA dejes de buscar una sonrisa.
Y vosotros, teneis sonrisa?
Siempre hay una sonrisa para cada mueca de soledad, quien aun no la ha encontrado, no sabe que opinar...las personas sin sonrisas, como tu y yo, sobrevivimos en ironias y chutes de conformismo, nos drogamos de recuerdos, saltamos, reímos, nos hacemos los serios sin llorar las esquinas por las que no está, las; las personas como ellos, lloran. Quieres ser un llorica? Yo no, tras la noche, larga y fría entre risas y carreras, quizás encontremos una sonrisa...
Pero no pierdas la esperanza, no seas como ellos, tu serás como yo, tu sonreirás aunque nadie sonria por ti...si nadie grita por ti, tu no dejes de gritar, tu no dejes de vivir si nadie lo hace por ti...vive por ti, pero NUNCA dejes de buscar una sonrisa.
Y vosotros, teneis sonrisa?
El mundo de Cuca - Por Sergio
En el mundo de cuca las ilusiones son tan frágiles como los sorbos de cristal líquido.
Tan imprevistas como sus consecuencias, tan temidas como esperadas, tan divinas como trágicas.
Hace algún tiempo perdió la inocencia y la vergüenza al abrir la boca y tragarse los restos de su vida. Las palabras le ardían en el estomago y apenas llegaban a ser penosos balbuceos pero su risa era tan ensordecedora que equilibraba el silencio absoluto de su lucidez.
Por una vez creyó que lo mejor era no pensar en nada y dejarse llevar por la mágica intuición influenciada. No quiso dar la vuelta al rumbo a sabiendas que iba hacia la deriva. Tenía tantas ganas de equivocarse por si sola que ya no le importo la magnitud de sus errores, de sus tropiezos, de sus caídas y recaídas en un mundo que ya no le pertenecía.
Al principio luces de color iluminaban cada rincón que pisaba pero poco a poco aquellas luces se fueron destiñendo y manchando las esperanzas de volver a empezar y borrar las historias sumergidas en las profundidades de la noche ahora envejecida por la ingesta de sustancias nocivas para el alma. Llego a un punto en que confundía si consumía o se consumía como una vela que vertió su cera en la piel de sus tóxicos pulmones.
De todos los colores solo quedo el negro en su órgano mas vital el que le dio el aliento que ahora ella contamina, de pies a cielo fue cabeza al infierno sin viaje de regreso sin pausa y con demasiada prisa para su precaria adolescencia, se hizo un flaco favor al intentar entrar en una historia sin final feliz. No supo jugar con los límites y el azar le hizo devolver el daño que hizo sin intención, sin conciencia, sin corazón.
Vagabunda de amor, la muerte la recogió de la calle y la llevo a un lugar mejor que no debió haber conocido hasta mucho mas tarde.
Quizás la muerte tenga entrañas quizás la muerte este más viva que la niña que cuca tiro junto a su fuerza a su voluntad y a su sonrisa.
Cuca fue obligada a recuperar su mundo, a volver del de los muertos para alcanzar otra vez a aquella niña que prefería esperar que ganarse las pesadillas...
Tan imprevistas como sus consecuencias, tan temidas como esperadas, tan divinas como trágicas.
Hace algún tiempo perdió la inocencia y la vergüenza al abrir la boca y tragarse los restos de su vida. Las palabras le ardían en el estomago y apenas llegaban a ser penosos balbuceos pero su risa era tan ensordecedora que equilibraba el silencio absoluto de su lucidez.
Por una vez creyó que lo mejor era no pensar en nada y dejarse llevar por la mágica intuición influenciada. No quiso dar la vuelta al rumbo a sabiendas que iba hacia la deriva. Tenía tantas ganas de equivocarse por si sola que ya no le importo la magnitud de sus errores, de sus tropiezos, de sus caídas y recaídas en un mundo que ya no le pertenecía.
Al principio luces de color iluminaban cada rincón que pisaba pero poco a poco aquellas luces se fueron destiñendo y manchando las esperanzas de volver a empezar y borrar las historias sumergidas en las profundidades de la noche ahora envejecida por la ingesta de sustancias nocivas para el alma. Llego a un punto en que confundía si consumía o se consumía como una vela que vertió su cera en la piel de sus tóxicos pulmones.
De todos los colores solo quedo el negro en su órgano mas vital el que le dio el aliento que ahora ella contamina, de pies a cielo fue cabeza al infierno sin viaje de regreso sin pausa y con demasiada prisa para su precaria adolescencia, se hizo un flaco favor al intentar entrar en una historia sin final feliz. No supo jugar con los límites y el azar le hizo devolver el daño que hizo sin intención, sin conciencia, sin corazón.
Vagabunda de amor, la muerte la recogió de la calle y la llevo a un lugar mejor que no debió haber conocido hasta mucho mas tarde.
Quizás la muerte tenga entrañas quizás la muerte este más viva que la niña que cuca tiro junto a su fuerza a su voluntad y a su sonrisa.
Cuca fue obligada a recuperar su mundo, a volver del de los muertos para alcanzar otra vez a aquella niña que prefería esperar que ganarse las pesadillas...
¿Cuántos aviones has visto pasar?
Incluso en los días más vacíos siempre hay algo especial, algo que te hace sentir bien, o al menos, viva. Y puede ser un día cualquiera, rebosado de rutina, o repleto de lágrimas. Quizás, en lugar de quedarte en la cama deberías subir las escaleras y abrir esa puerta, dando paso a los rayos de luz haciendo daño a tus ojos y, cuando éstos se hayan reincorporado, mira hacia arriba, observa el cielo azul. Si, ese azul que hace latir tu corazón y posar tu mano sobre el pecho para comprobar que todavía sigues viva, que no has muerto del todo. Y el color rosa de las nubes te recuerda a los años de tu infancia, cuando mamá te compraba aquellos vestiditos rosas que te hacían mirarte unas ochos veces al espejo sintiéndote toda una princesa. Mientras el color naranja del horizonte se infiltra en tus más profundos pensamientos, dejando que los problemas desaparezcan de tu mente en ese momento tan especial e inolvidable a la vez. Puedes ver el mar de lejos y, aunque no estás ahí, cierras los ojos y sientes las oleadas y la paz que te brindan, dejando que te acaricie el sonido del mar chocando contra las rocas. Entonces, juegas con la arena y... abriendo los ojos te das cuenta que es tu corazón lo que tienes entre tus manos.
¿Lo ves? Cualquier día tiene algo especial, te lo prometo.
Y dime, ¿cuántos aviones has visto pasar?
¿Lo ves? Cualquier día tiene algo especial, te lo prometo.
Y dime, ¿cuántos aviones has visto pasar?
Controla[TE]
-Estas segura?...Tienes frío.
No respondió a su pregunta para no asustarle, nunca había estado segura de nada en su vida y esta no era la excepción que confirmaba la regla,su pálida piel, erizada por el miedo la delataba pero ella se sentía tan feliz a su lado, no quería asustarle y con ello destruir ese extasis, esa conexión que el le transmitía, que le alimentaba poco a poco de fuerza, que le podía hacer pensar que si quería comerse el mundo, podía.
El la besó y ella absorbió su dulce aliento, alimentandose de las sensaciones que inundaban en él por cada poro de su piel...Recorrió con su lengua cada punto de sus labios, y al contacto sintió que le faltaban las piernas y y reprimió un suspiro, no lo hizo por verguenza si no por que ella era de las que opinaban que no había que dar como finalizada la conquista, no dejarle ver al otro hasta que punto la poseía con cada gélida mirada, con cada roce...por que siempre había un paso más que dar, aunque ella en el fondo que todos los que les quedaba por dar, serían a su lado.
Definitivamente, expulso el miedo de su cuerpo y se confió a él, totalmente segura de lo que iba a hacer, totalmente segura de la persona a la que amaba y dejando que los mandos de su cuerpo pasaran a otro dueño...dejandose controlar. Y con la adrenalina humedeciendo sus labios mezclados con su saliva dijo:
-Estoy segura. Estoy segura de ti, no hace falta nada más.
Adelante.
Entonces...cerro los ojos...
y esa fue su perdición.
Dejó que las sensaciones controlaran su propio cuerpo, y esa fue su perdición. Dejó que otra persona controlara su vida y fue su perdición...Dejó de ser ella misma y no hubo marcha atras
No respondió a su pregunta para no asustarle, nunca había estado segura de nada en su vida y esta no era la excepción que confirmaba la regla,su pálida piel, erizada por el miedo la delataba pero ella se sentía tan feliz a su lado, no quería asustarle y con ello destruir ese extasis, esa conexión que el le transmitía, que le alimentaba poco a poco de fuerza, que le podía hacer pensar que si quería comerse el mundo, podía.
El la besó y ella absorbió su dulce aliento, alimentandose de las sensaciones que inundaban en él por cada poro de su piel...Recorrió con su lengua cada punto de sus labios, y al contacto sintió que le faltaban las piernas y y reprimió un suspiro, no lo hizo por verguenza si no por que ella era de las que opinaban que no había que dar como finalizada la conquista, no dejarle ver al otro hasta que punto la poseía con cada gélida mirada, con cada roce...por que siempre había un paso más que dar, aunque ella en el fondo que todos los que les quedaba por dar, serían a su lado.
Definitivamente, expulso el miedo de su cuerpo y se confió a él, totalmente segura de lo que iba a hacer, totalmente segura de la persona a la que amaba y dejando que los mandos de su cuerpo pasaran a otro dueño...dejandose controlar. Y con la adrenalina humedeciendo sus labios mezclados con su saliva dijo:
-Estoy segura. Estoy segura de ti, no hace falta nada más.
Adelante.
Entonces...cerro los ojos...
y esa fue su perdición.
Dejó que las sensaciones controlaran su propio cuerpo, y esa fue su perdición. Dejó que otra persona controlara su vida y fue su perdición...Dejó de ser ella misma y no hubo marcha atras
El "Algo"
Las cosas espontáneas son así, que nacen poco a poco, sin querer. Sin tener nada premeditado.
Pero luego ocurre, que aparece un "algo" inexplicable, que va cobrando fuerza.
Y fíjate cómo son las cosas, que a veces el “algo” no significa lo mismo para dos personas. Entonces, una de ellas queda dañada... pero ninguno de los dos tiene la culpa. Siguen la fuerte llamada del “algo”. Y se dejan llevar para ver qué sucede.
Recorren los rincones de sus cuerpos, buscando, experimentando, saboreando ese algo. Permitiéndose sentir...
Y como todo lo que emociona permanece, no se cansan. Continúan jugando.
Esa persona dañada, confunde el juego con amor. Y la que no se daña pero está presente, piensa que se trata de complicidad.
Es un juego sin reglas. Es un mundo detenido mientras se lanzan los dados.
Y cuando se acaba el encuentro, ni es complicidad, ni es amor.
Sólo es lo que es... los sentimientos de los dos.
Pero luego ocurre, que aparece un "algo" inexplicable, que va cobrando fuerza.
Y fíjate cómo son las cosas, que a veces el “algo” no significa lo mismo para dos personas. Entonces, una de ellas queda dañada... pero ninguno de los dos tiene la culpa. Siguen la fuerte llamada del “algo”. Y se dejan llevar para ver qué sucede.
Recorren los rincones de sus cuerpos, buscando, experimentando, saboreando ese algo. Permitiéndose sentir...
Y como todo lo que emociona permanece, no se cansan. Continúan jugando.
Esa persona dañada, confunde el juego con amor. Y la que no se daña pero está presente, piensa que se trata de complicidad.
Es un juego sin reglas. Es un mundo detenido mientras se lanzan los dados.
Y cuando se acaba el encuentro, ni es complicidad, ni es amor.
Sólo es lo que es... los sentimientos de los dos.
Aires de cambios
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