Cuando comencé a salir con él meses atrás, tenía miedo, mucho miedo de que fuera como la primera vez, de que salieran a relucir aspectos que tiraron ya la relación por el retrete. Y estaba a la vez que emocionada, triste, porque fueron muchas cosas las que dejé atrás, y ello me supuso alejarme de la persona que había permanecido a mi lado entonces. Mientras más me acercaba a él, más le perdía, pero así son las cosas.
El otro día alguien me llamó como solía hacerlo él, y no me gustó, aquello era suyo y lo guardé en mi baúl de recuerdos. Aquello era nuestro.
Afortunadamente, las cosas van muy bien con Toni, pero no hay día que no me acuerde de él, pequeños detalles que indican que le llevo en el corazón. Fue mi compañero, mi apoyo, reímos muchas veces, lloramos otras tantas, conocía mis temores…Esos temores que hacen que de pronto un día soleado se vuelva gris, que mis manos tiemblen y que yo no haga otra cosa que llorar y meterme asustada en la cama. Los que hoy, vuelven.
Era mi amigo. Y le echo de menos. En días como hoy, me gustaría un abrazo suyo. De los de "todo está bien".
Esto escrito, no hablaba de él, no de mi él, si no de el él de otra persona, la cual describe sin conocerme mis pensamientos mejor que yo.
Qué tendrá el amor, que apesar de ser el gran desconocido, nos hace a todos amar como un mismo ser.
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