Enseñame como bailar
tangos en sus duros corazones,
cansados de esperar
siempre el mismo mañana.
Dime como puedo gritar
para que asi mi voz rompa muros,
para eternamente destrozar
las barreras que el prejuicio sembró.
Coge mi mano a caminar,
recita tu palpitar al mundo.
hazle cambiar,
hazle sonreir aunque sea lo último.
Y aunque sea lo último...
No me dejes olvidar
su trazado en tu rostro.
los pliegues de felicidad,
que iluminaban mis ojos.
Y tus ojos, y los mios,
con tus manos, con mis manos.
Siempre de ti a mi
siempre omnipresente.
Apostando los segundo,
malgastando las miradas,
en la tormenta, siempre tuya
en mi misma, siempre mía.
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