martes, 17 de noviembre de 2009

Rejas.

Entre escozos de imaginación y algo de esperanza por saber solo encuentro rejas cautivando aquellos rostros risueños que se levantan cada mañana en busca de algo de conocimiento.
La cultura se deja en la puerta, cansada de gritar en vano por algo de atención.
¿Quién la requiere?
Se dejaron atrás las ambiciones pasajeras del verano en las que el unico fin era encontrar respuesta a las preguntas que alguna vez formulamos de niños. El niño quedó tras la alambrada y solo queda la lucha por ser el mejor y pisar a los demás, estudiamos para conseguir un trabajo, para ganar, ganar dinero que pague nuestros vicios, para comprar nuestra libertad y así creernos más felices que el pobre.
Y ahora, con estos valores floreciendo en los niños que van a la escuela me doy cuenta de que nos hemos perdido en algún lugar en el camino. Y por eso, me siento frente a la reja del aula para ver las hojas bailar con el viento...

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