A veces la prohibición es la mejor propaganda... -Me detuve un instante, inspirada de pronto por un curioso pensamiento-. ¿Sabe? Tal vez sea como el cannabis, ¿no cree?
-¿El cannabis y Madame Bovary? No acierto a ver la relación.
-Me explico. A lo largo de la historia ha habido determinadas lecturas en particular y otras expresiones artísticas que han sido prohibidas por ser, ¿cómo dijo antes?: "perjudiciales para la moral, la salud y el orden público". Igual que esa droga suya, el hachís. De modo que lo que para unos es un estímulo para la mente y los sentidos, para otros es un veneno.
Richard se quedó pensativo.
-Asombroso...Nunca se me hubiera ocurrido establecer un paralelismo así entre el arte y las drogas. Entonces, usted, ¿qué sugiere?, ¿legalizar las drogas o prohibir el arte?
Sabía que lord Windfield me estaba tendiendo una trampa y me pregunté qué esperaba que le contestase. En cualquier caso, opté por provocarle.
-Lo cierto es que sobre las drogas no tengo una opinión formada. No obstante, si las drogas, como el arte, estimulan la mente y los sentidos, sería más peligroso prohibirlas que legalizarlas.
-Las drogas no estimulan la mente: la destruyen, se lo aseguro.
-Habla usted como aquellos prohombres que quemaron la biblioteca del ilustre hidalgo don Alonso de Quijano.
-A quien las novelas de caballería habían destruido la mente, si no me equivoco.
-Dulce locura la del arte -musité para mí-. Jamás debería prohibirse aquello que es la máxima expresión de la sublime naturaleza humana. Es el arte lo que nos distingue como seres superiores. ¿Y no es acaso una droga poderosa?
.Una dama en juego. Carla montero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario